Cuando le colocaron la medalla de bronce a don Gilberto Ruiz Álvarez, los presentes en el gimnasio del Liceo La Rita de Pococí se pusieron de pie para ovacionarle pues a sus 80 años y tres meses demostró ser un triunfador.
“El teléfono está colapsado, me llaman mis hijos y mis nietos. Están felices por la medalla”, manifestó don Gilberto, quien recibía abrazos de los presentes pagándoles con una tímida sonrisa.
“Yo fui como hace ocho meses a una práctica de boccias. No sabía exactamente qué era, pero me explicaron y poco a poco le tomé el gusto”, indicó un poco agitado.
Don Gilberto se refería a un “Meeting de Boccias”, organizado por la Federación Paradeportes de Costa Rica desarrollado en el Gimnasio para Deportes Adaptados, ubicado en el Parque de La Paz.
“Ojalá los jóvenes puedan practicar un deporte. Yo tengo 80 años y tres meses y nunca imaginé estar compitiendo al lado de tantos muchachos”, manifestó este tilaranense “aceptado como hijo de Belén hace 53 años”.
Al consultarle si desea seguir jugando boccia, sonrío y movió su cabeza tres veces indicando un sí.
“Voy para la habitación a contestar las llamadas de mis cuatro nietos y mis hijos (tres mujeres y un hombre). Hasta luego”, y se fue en su silla de ruedas llevando un buzo con los colores rojiamarillos que distinguen a la delegación de Belén y en su cuello, una histórica medalla de bronce y la Copa de Campeones ganada por su comité cantonal.
