La violencia, el acoso, ciberacoso escolar y el bullying son fenómenos sociales que no tienen género, ni edad, ni estatus social, pero tienen un gran impacto en las diferentes etapas de la vida de quien lo sufre. 

En las últimas horas ha circulado en redes sociales un video perturbador que muestra a un colegial agrediendo a una compañera en un bus que, aparentemente, es escolar. Este incidente no solo revela la gravedad de la violencia física y psicológica entre jóvenes, sino también la preocupante indiferencia de quienes deberían actuar para proteger y garantizar la seguridad de los estudiantes y, en general, de los pasajeros.

La violencia entre estudiantes no es un fenómeno aislado. Se presenta de diversas formas, desde la agresión física y verbal hasta el acoso psicológico y cibernético. En este caso particular, en los pocos segundos que se mostraron, la víctima fue pateada, lanzada y arrinconada en los escalones del bus, además de recibir un salivazo, que es una forma de degradación hacia la persona, haciéndola sentir inferior y humillada públicamente.

“Es preocupante y doloroso ver cómo le añade una capa más de deshumanización y crueldad a la situación el saber que hubo una persona que grabó el video y otras se reían con cada maltrato. Este triste episodio subraya la urgencia de abordar el problema de la violencia, el bullying y el acoso en nuestras escuelas y comunidades”, enfatizó con vehemencia Alvaro Solano Monge, director de la Escuela de Psicología de la Universidad Fidélitas.

Según la Unesco, “lamentablemente, el maltrato escolar ha venido en aumento en los últimos años y muchas personas menores de edad son víctimas de estas situaciones, que, sí no son detectadas y frenadas a tiempo, pueden tener consecuencias muy lamentables, que inclusive pueden poner en riesgo sus vidas”, agregó Solano Monge.

Banderas de alerta. Préstele atención a la amplia variedad de síntomas que podrían evidenciar las personas que son víctimas de violencia, bullying y acoso.  Generalmente sufren ansiedad y esta se manifiesta en fobia escolar o social, crisis de angustia, trastornos del apetito y sueño, sensación de indefensión, baja autoestima, retraimiento social y cuadros depresivos (pudiendo llegar a la ideación suicida o a cometerlo).  También, pueden darse somatizaciones y el rendimiento escolar puede decaer, explicó el director de la carrera de Psicología de la Universidad Fidélitas.

¿Qué debe hacer un testigo de acoso, bullying o violencia?

Dentro del colegio. En el momento que cualquier persona adulta se da cuenta que una persona menor de edad es víctima de acoso, bullying o violencia dentro de la escuela, debe informar de manera inmediata esa situación al director o encargado del centro educativo, para que desde este salgan acciones donde se incluya al Ministerio Público para las denuncias de penal juvenil.

Por ejemplo, el MEP cuenta con varios protocolos,  incluido el de actuación en situaciones de bullying y Protocolo de Atención del bullying contra la población LGTBI inserta en los centros educativos, entre otros como situaciones de violencia, prevención del riesgo suicida entre otros.

Desde los altos mandos del MEP se ha instruido la obligatoriedad de su uso y activación para garantizar la restitución de los derechos estudiantiles.  Protocolos de actuación y normativa vigente

Fuera del colegio. Cuando la violencia ocurre fuera del colegio, se debe seguir un protocolo específico que incluye denunciar los incidentes ante las autoridades competentes, como la Fuerza Pública y el Patronato Nacional de la Infancia (PANI). Las autoridades educativas también pueden intervenir para brindar apoyo y seguimiento a las víctimas y sus familias. Es esencial que los testigos y víctimas denuncien estos incidentes para que se puedan tomar medidas correctivas y de prevención.

Dentro de un bus. Los choferes de bus desempeñan un papel crucial en la seguridad de los pasajeros, especialmente en el caso de transporte escolar. Si un chofer observa que dentro del bus se está violentando a alguien, debe seguir un protocolo claro para garantizar la seguridad de la víctima y de todos los demás.  Por tanto, es imprescindible capacitarlos al respecto para que no suponga que se trata de simples juegos de adolescentes.

Cada institución educativa, sea pública o privada, debe contar con un procedimiento o protocolo interno para la atención inmediata de estas situaciones, en el cual se debe detallar la ruta a seguir para fomentar acciones para la prevención y erradicación de cualquier manifestación de violencia o acoso.

Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revelan que Costa Rica es el segundo país en Latinoamérica donde más bullying escolar se sufre.  Señala que el 11% de la población escolar lidia con este tema, mientras la Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes, citada por Yolanda Mainieri, indica que hasta un 50% de los niños, niñas y jóvenes en edad escolar son intimidados en algún momento y, por lo menos un 10% son intimidados con regularidad”[1]

¿Qué es el acoso, el bullying o la violencia escolar?. Organización Mundial de la Salud (OMS, 2003) señala el acoso como “El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho, o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo de comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.

Por su parte, el Ministerio de Educación Pública de Costa Rica (MEP) señala que: “El matonismo, acoso o bullying representa un patrón de comportamiento más que un hecho aislado. Es una forma de acoso y violencia reiterada a lo largo de un tiempo, que puede implicar gran sufrimiento para los niños, con consecuencias a veces extremas en su calidad de vida, felicidad, integración y formación. Es una forma característica y extrema de violencia escolar que requiere de una visibilización y atención especial pues requiere de un cambio cultural[2].  Se presenta en diversas modalidades:  físicas, verbales, psicológicas y de exclusión social.

Para Waynner Guillén, docente de Psicología de Universidad Fidélitas, “la agresión física es solo una alerta de lo que las personas menores de edad están viviendo, consumiendo y sociabilizando en redes y dispositivos electrónicos.  Es un reflejo del comportamiento de los adultos, de la sociedad en la que estamos viviendo.  Durante el proceso de la niñez y la adolescencia ellos aprenden y se modelan del ambiente que les rodea, sobre todo de los adultos que tienen cerca”

¿Quién es la víctima?. “Es la persona que recibe las agresiones y humillaciones. Por lo general, no tienen claro por qué son objeto de esos maltratos y se sienten agobiadas e incapaces de salir de la situación. Suelen mostrar condiciones de debilidad física o psicológica, baja autoestima, discapacidades, retraimiento, ansiedad o liderazgo pasivo; no suelen ser populares, son tímidos, introvertidos. A veces, la víctima termina aceptando las agresiones, soporta acusaciones y hasta se convence que es inferior, mal estudiante, mal persona, socialmente desadaptada o incapaz de valerse por sí sola”, expresó Álvaro Solano. 

Las personas que violentan, bulean y acosan. “Quienes bulean o violentan generalmente pueden ser, o no, un par de la misma aula o escuela y puede estar en menor o mayor nivel que la víctima, quien acosa es una persona que violenta los derechos de las demás por medio de conductas hostiles, tales como golpes, bromas, burlas, etc.,  y puede darse en la cotidianidad o en contextos educativos”, expresó el director de Psicología de la Universidad Fidélitas, quien agregó que, este identifica personas vulnerables o con alguna situación que puede ser blanco de crítica o discriminación, como las condiciones de pobreza, rendimientos académicos, raza, etnia, cultura, orientación sexual, identidad de género, religión, sexo, discapacidad, entre otras.

Por su parte, la persona agresora busca llamar la atención y dominar a los demás. Suelen ser impulsivas, con baja tolerancia a la frustración, dificultad para cumplir con las normas, pueden tener bajo rendimiento escolar y mínima capacidad autocrítica. Por lo general, las características de este perfil se incrementan con la edad.

El matonismo lo puede ejercer una persona del mismo grupo o nivel educativo o mayor que busca a su víctima en los grados inferiores, situación que implica un desbalance de poder a su favor. A las personas agresoras les falta preocupación por las emociones y aflicciones de la víctima, suelen carecer de sentimientos como el remordimiento y la compasión. También es frecuente que sean consideradas, por sus pares, como los de más estatus social (en términos de ingreso, poder u otras características especialmente valoradas por el grupo escolar). Los docentes consideran, por lo general, que estas personas suelen estar entre los más populares en sus respectivos grupos y en el colegio, señaló el director de Psicología de Universidad Fidélitas.

Información clave. Ley Nº4534 del 23 de febrero de1970, establece que los Estados parte se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidas, así como garantizar el libre y pleno ejercicio que toda persona tiene sin discriminación alguna sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, orientación sexual, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”

La Declaración Universal de Derechos Humanos, de 1948 señala en su artículo uno:  que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”

Constitución Política de Costa Rica. ARTÍCULO 33.- Toda persona es igual ante la ley y no podrá practicarse discriminación alguna contraria a la dignidad humana.

Por tanto:  La Universidad Fidélitas proclama como un espacio libre de violencia y discriminación e invita a la comunidad educativa a basarse en los principios de respeto a la dignidad humana y promover la cultura de paz.

Sobre Fidélitas. Universidad Fidélitas es reconocida como la mejor U en Ciencias de la Computación, la mejor en Ingenierías y en carreras 100% virtuales.  Su trayectoria, la excelencia académica y su metodología de enseñanza STEM le otorgan una posición de prestigio.  Cuenta con infraestructura y laboratorios equipados con tecnología de avanzada para brindar la mejor formación a su comunidad estudiantil.  Es miembro de Babson Collaborative for Entrepreneurship Education, una red global de investigación liderada por el Babson College, líder mundial en educación para el emprendimiento.  

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