Los importadores se benefician al poder ofrecer productos a precios más competitivos, impulsados por la reducción en los costos, especialmente en combustibles, lo que deja más margen para el consumo interno. 

Sin embargo, aquellos que dependen de ventas al exterior o facturan en dólares experimentan una disminución en sus ingresos debido a la depreciación de la divisa estadounidense.

Costa Rica se encuentra en el centro de un fenómeno económico de gran magnitud: la depreciación del dólar frente al colón costarricense. Sin embargo, este acontecimiento no genera un consenso unánime, ya que afecta de manera dispar a diferentes sectores de la población, unos se benefician y otros se ven perjudicados por el fenómeno cambiario actual.

"De acuerdo con Malberth Cerdas, profesor de Economía y Administración de Negocios en la Universidad Fidélitas, “aquellas personas con créditos en dólares y salarios en colones celebran la actual depreciación de la divisa, al igual que aquellos que deben pagar alquileres en dólares. Sin embargo, es probable que los propietarios que reciben estos pagos en dólares no compartan el mismo sentimiento de alegría”, señaló. “Este ejemplo sencillo ilustra cómo el aumento del valor del dólar beneficia a unos y perjudica a otros. Por el contrario, cuando el dólar se aprecia, los propietarios que reciben pagos en esta moneda se ven beneficiados, mientras que los inquilinos que reciben ingresos en colones y deben pagar en dólares enfrentan dificultades", explicó.

El alza del dólar nos golpea a todos los consumidores. No obstante, una cosa sí es clara, en términos de costos, un aumento en el tipo de cambio nos impactaría negativamente a todos los consumidores, especialmente será significativo para aquellos con menores ingresos.  Tomemos en cuenta que la gasolina la importamos y al pagarla en dólares, este incremento se propagaría por todos los sectores y agentes económicos del país, tal como se experimentó años anteriores.

Cuando el tipo de cambio se encontraba en casi 700 colones por dólar, presenciamos cómo el precio del combustible estaba al borde de alcanzar los 1.000 colones por litro. Este incremento se debió a una combinación de factores, incluyendo el precio del petróleo por encima de los 100 dólares y un tipo de cambio elevado.

Sin embargo, posteriormente, con la disminución del tipo de cambio y el descenso en el precio del petróleo, hemos observado cómo los precios de los combustibles han disminuido en comparación con mayo de 2022, que marcó el punto más alto en el que pagamos por el combustible, destacó el docente de Fidélitas.

Depreciación del dólar provoca deflación. En cambio, la depreciación del dólar ocasiona deflación (una caída en el precio de los productos que componen el Índice de Precios al Consumidor), ya que los productos importados van reduciendo sus precios, si no se dan otros cambios que contrapongan esta tendencia en los precios (por ejemplo escasez de algunos bienes).
Impactos diversos según el sector

Cada industria experimentará impactos diversos: aquellas que generan ingresos en dólares sufrirán una disminución en sus ingresos, mientras que aquellas cuyos costos están en colones experimentarán una reducción en sus márgenes de utilidad, especialmente si no han implementado estrategias para mitigar las fluctuaciones del tipo de cambio (como coberturas cambiarias).  Por otro lado, aquellos cuyos ingresos son en colones y tienen algunos gastos en dólares estarán complacidos hoy, ya que al final del día tienen un menor gasto neto, detalló Malberth Cerdas, economista.

Exportadores. Los exportadores, cuya principal fuente de ingresos proviene de la venta de productos en dólares, se ven especialmente perjudicados por la apreciación cambiaria. Esta situación implica una disminución en sus ingresos ya que sus costos de producción están denominados en colones. En este contexto, es fundamental reconocer la importancia de las herramientas financieras, ofrecidas por los bancos, que pueden ayudar a mitigar el impacto de estas fluctuaciones, acotó Malberth Cerdas. Sin embargo, la tendencia histórica de un tipo de cambio en constante aumento ha creado una especie de zona de confort que limita la percepción de la necesidad de cubrir estos riesgos cambiarios.

Dentro de quienes se encuentran desfavorecidos por la caída en el precio del dólar están también los inversionistas extranjeros, los proveedores de servicios turísticos y los trabajadores que reciben sus salarios en esa moneda.

Turismo e inversión extranjera. Aunque el aumento en el número de turistas es algo positivo, ya que implica un mayor flujo de visitantes al país, también significa una mayor entrada de dólares, lo que contribuye a la depreciación de la divisa. Por lo tanto, es crucial que el sector turístico implemente estrategias para facturar en colones, mitigando así las fluctuaciones en sus ingresos y evitando la exposición a la volatilidad cambiaria, especialmente considerando que la mayoría de sus gastos, como salarios, son en colones. Por otro lado, la riqueza natural de Costa Rica tiene un gran potencial para atraer turistas, lo que generará un aumento en la entrada de dólares a la economía y, por ende, contribuirá a la depreciación de esta moneda.

Tecnología para aumentar eficiencia y competitividad. Para hacer frente a esta situación, estos sectores deberán enfocarse en la búsqueda de tecnologías que les permitan reducir gastos y mejorar su eficiencia operativa. Por ejemplo, según una publicación en elmundo.cr, Juan Carlos Sandoval, experto en el sector arrocero, destacó que, según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Argentina produce 8.5 toneladas de arroz por hectárea (t/ha), mientras que Costa Rica solo produce 4.3 t/ha. Esta disparidad en la eficiencia productiva refleja la implementación exitosa de tecnologías y mejores prácticas en Argentina, lo que les permite ser más competitivos en el mercado.

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